Archivos para Abril, 2008

…en Mexico, con la Virgen de Guadalupe

La Virgen de Guadalupe y Yo, Tepeyac

Que gran bendicion y que gran regalo me ha dado mi Padre que está en el cielo al llevarme a uno de los centros de peregrinaje y de fe mas grandes del mundo.

La Basilica de Guadalupe es sin duda un lugar maravilloso, en donde se encuentra un milagro vivo para nuestra fe Católica. No por nada el papa Juan Pablo II fue 4 veces a orar junto a la Virgen a nuestro Señor Jesucristo. Bueno, todos nosotros somos un milagro vivo de nuestro Señor Jesucristo.

Muy rapidamente la Historia dice que: “un indiesito llamado Juan Diego, bautizado cristiano por los primeros misioneros Jesuitas en Mexico, pasaba periodicamente por un monte llamado Tepeyac ya que quedaba en el camino de su casa a Tlatelolco, lugar donde esta el primer convento franciscano en Ciudad de Mexico. En la falda de ese monte y a su paso comenzo a escuchar una suave melodia. Curioso fue a ver de donde provenia esa melodia. En ese lugar se le aparecio la Virgen Maria. Asombrado Juan Diego comenzo a escuchar lo que su Madre le decia: “yo te envio Juan Diego a que seas mi mensajero, ve y dile al Obispo que en este lugar quiero que se construya una casa para mi, para que yo les muestre a mi Hijo, el dueño de todo, el Salvador de todo, Jesucristo”. Juan Diego, temeroso le dijo que busque mejor a otro, pero la Virgen le insiste y le dice: “mira que yo soy quien te envio, no tengas miedo”.

Juen Diego entonces siguio su camino y hablo con el obispo que, obviamente lo trato de loco. “como crees que la Virgen te hablara a ti, y no a mi que soy un obispo”

Cuento corto, volvio triste Juan Diego donde su Madre, pero ella le dijo que insistiera. El Obispo le dijo: “si es así como tu dices, dile a tu Madre que se digne enviar una señal”. Entonces, Juan Diego volvio al Tepeyac y le dijo: “el obispo ha pedido una Señal”. La Virgen respondió “ve a la cima de este monte y recoge alli algunas flores de las que ahi habra”. Juan Diego, obediente, subio a la cima del monte y encontro muchisimas Rosas Rojas que obviamente en esa fecha no estan florecidas, y las recogio en su ayate (manto azteca largo hasta el suelo, y recogió como cuando uno recoge manzanas y las guarda en el poleron doblandolo hacia arriba). La Virgen le dijo: “no se las muestres a nadie mas que no sea el Obispo”. Juan Diego respondió:  OK.

Llego donde el Obispo y le dijo, he traido la muestra que le has pedido a la Virgen, entonces deja caer su ayate y las flores son desparramadas por el suelo. El Obispo se postra en Tierra y todos quienes estaban con el quedaron asombrados. Juan Diego como que no entendia mucho pero luego se dio cuenta que se habian postrado no por las flores sino que porque en su ayate se habia plasmado la imagen de la Virgen Maria.

Es en ese lugar en donde hoy está la Basilica Guadalupana. Quizas no todos los mexicanos son Catolicos pero si todos son Guadalupanos. Al ayate o manto se le han hecho todo tipo de pruebas cientificas, incluso realizadas por un premio novel de quimica, y cada prueba sigue confirmando que es producto de un milagro. 

La historia completa en http://www.virgendeguadalupe.org.mx/juandiego/vida.htm  

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Que ganas de estar en esta reunion

Coloquio internacional en Roma sobre los carismas de la Iglesia

Promovido por la Renovación Carismática Católica

ROMA, martes, 1 abril 2008 (ZENIT.org).- La Renovación Carismática Católica (CCR) organiza en Roma, del 3 al 6 de abril próximos, un Coloquio Internacional sobre el tema de los «Carismas».

A distancia de algunos años del precedente encuentro organizado tras la salida de la Instrucción sobre las oraciones para obtener de Dios la curación (2000), la Renovación Carismática Católica ha decidido convocar un segundo Coloquio de expertos provenientes de todo el mundo para reflexionar sobre la doctrina y la práctica de los carismas en la Iglesia de hoy.

El encuentro ha sido organizado por dos organismos principales de coordinación de la Renovación, el International Catholic Charismatic Renewal Services (ICCRS) con sede en el Vaticano y la Catholic Fraternity of Charismatic Covenant Communities and Fellowships (CFCCCF) con sede en Bari, en colaboración con el Consejo Pontificio para los Laicos.

La introducción de los trabajos estará a cargo del cardenal Stanislaw Rylko, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, a la que seguirán las intervenciones de Michelle Moran (Inglaterra) y de Matteo Calisi (Italia), presidentes respectivamente del ICCRS y de la CFCCCF, y de los obispos Joseph Grech (Australia) y Albert Marie de Monléon (Francia).

Como en el precedente Coloquio Internacional, celebrado en 2001 sobre la «Oración para la Curación y la Renovación Carismática en la Iglesia católica», la asamblea estará compuesta por cerca de 150 participantes provenientes en su mayor parte del CCR de todo el mundo y por representantes de la Santa Sede.

El encuentro se detendrá a reflexionar sobre la doctrina y el uso de los carismas en la Iglesia a la luz de la experiencia de la Renovación Carismática Católica.

Destacados expertos ofrecerán reflexiones y aportaciones a la luz de la Sagrada Escritura (padre Francis Martin, EE.UU.), de la Patrística (padre Raniero Cantalamessa OFM cap.), de la Teología (arzobispo Alberto Taveira, Brasil) y de la Pastoral (Mary Healy, EE.UU.).

Seguirán mesas redondas con testimonios y experiencias de expertos provenientes de contextos sociales y culturales diversos: Francis McNutt (EE.UU.); padre Robert Faricy, S.I. (EE.UU.); padre Alberto Ibáñez, S.I. (Argentina); padre Carlo Colonna, S.I. (Italia); padre Gabriele Amorth (Italia); y Jean Pliya (Benin).

La asamblea tendrá como moderadores al profesor Guzmán Carriquiry, subsecretario del Consejo Pontificio para los Laicos, y Oreste Pesare, director del ICCRS.

La preocupación dominante del Coloquio -comunica una nota del ICCRS- será la de presentar en modo profundizado la enseñanza de la Iglesia sobre los carismas, cómo fueron ejercidos a lo largo de la Historia de la Iglesia, desde los tiempos apostólicos a través de los siglos hasta nuestros días, y en especial en la Renovación Carismática Católica.

Durante el Coloquio, están previstas celebraciones y el intercambio de experiencias personales entre los líderes del CCR. La Renovación se ha difundido rápidamente en el mundo, llegando a contar con cerca de 120 millones de fieles católicos, como resultado del uso eficaz de los carismas en la evangelización y en la proclamación de la Palabra de Dios.

El evento quiere ser una exhortación al redescubrimiento y la práctica de los carismas en la vida ordinaria de la Iglesia Católica y no como prerrogativa de un determinado movimiento eclesial.

El Coloquio terminará el domingo 6 de abril con las conclusiones dictadas por el cardenal Stanislaw Rylko y la celebración eucarística presidida por monseñor Jozef Clemens, secretario del Consejo Pontificio para los Laicos.

Al presentar el encuentro, el director ejecutivo de la Oficina ICCRS, Oreste Pesare, precisó que «hablar de carismas no quiere decir sólo hablar de obras milagrosas». «El Catecismo de la Iglesia Católica -añadió- nos recuerda claramente que: ‘Extraordinarios o sencillos y humildes, los carismas son gracias del Espíritu Santo que, directa o indirectamente, tienen una utilidad eclesial, ordenados como están a la edificación de la Iglesia, al bien de los hombres y a las necesidades del mundo’» (CIC 799).

Desde este punto de vista, el deseo de la Renovación Carismática Católica es «que en todas las realidades de la Iglesia Católica se vuelva a la plena conciencia del papel esencial del Espíritu Santo en la vida de los creyentes, y a la belleza del redescubrimiento de los dones del Espíritu -los carismas- que nos permiten vivir como hijos de Dios en manera extraordinaria por el bien de toda la Iglesia».

El director del ICCRS dijo que espera de este Coloquio repercusiones en la vida de muchos «siervos del Espíritu Santo» esparcidos por todo el mundo, y «una renovada motivación para continuar con celo difundiendo la única cultura que podrá llevar una esperanza nueva al corazón de la humanidad del tercer milenio: la cultura de Pentecostés».

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