Testimonio de la Semana, “Tierra Santa de los Estados Unidos”

Estimados y queridos hermanos, esta nueva seccion que pretendemos incorporar se trata de que, cada semana, pongamos en el blog, un testimonio de la obra del Señor realizada entre nosotros y en el mundo. Esta vez, quiero compartirles un testimonio, tomado del libro “Por Sus Llagas” de Neil Velez.
“En Washington, existe un lugra fransiscano que se llama “Tierra Santa de los Estados Unidos”, o sea, Holly Land USA. Invitaron a los misioneros de Jesus, cierta vez, para predicar en ese lugar. Cuando llegamos, el superior franciscano nos invito a almorzar. Al terminar, de paso por la cocina, observé en una orilla una imagen de San Lázaro con velas encendidas y algunas frutas a su alrededor. Inmediatamente noté que se trataba de un acto de brujería, de espiritismo o de superstición.
El Sacerdote era americano (de padres italianos) y desconocia por completo esas creencias de espiritismo. Entonces le explique sobre esas creencias y como los brujos utilizaban imágenes como aquella. Lázaro no era un santo, es una parábola contada por Jesús de la cual se extrae una lección moral, pero los brujos la utilizan para hacer actos de magia. El superior me explicó que la cocinera llevo esa imagen cuando se enteró de que tenia una enfermedad cardiaca. El se puso furioso, llamo a la cocinera y le dice “¿porqué usted trajo brujeria?”.
Ella a su vez, trató de negar, dando su versión. El sacerdote, muy firme en su postura, le dijo que inmediatamente botara esas cosas y que si traía nuevamente cosas semejantes la despediría. La señora tambien estaba muy irritada y, despues de algun tiempo, supimos de que ella llamó por telefono a los brujos hermanos Brian- muy renombrados en esa región por sus actos de brujería- quejándose de lo ocurrido.
Llegó el dia del encuentro y se reunieron en el lugar cerca de tres mil personas, entre laicos, religiosos y sacerdotes. Cuando terminé de predicar, entramos en el momento de la oracion. Este fué tan profundo, que se sentía la presencia viva del señor entre nosotros. En el momento de la adoración, el peso de esa presencia fue cada vez mayor, produciendo en mi el deseo de llorar. Su poder me tomó de tal forma que no podía levantar mis brazos.
Quería compartirlo con mis hermanos, mas percibí de que ellos estaban sintiendo lo mismo. De repente, vi entrar a un a persona llena de collares en su cuello y sus puños. Me llamó mucho la atención. Aquel hombre estaba vestido como un indio.
Permaneció en la parte del fondo, desde donde me miraba fijamente a los ojos mientras pronunciaba palabras que yo no podía entender. No tenía dudas de que se trataba de brujería. Percibí que la presencia de ese hombre era para hacer el mal. Mientras, Dios seguía ahí, dejandose sentir, y me encontraba inmobilizado delante de Su Unción. Me volteé otra vez hacia donde estaban los misioneros y, al mover mis manos hacia ellos, todos cayeron en descanso en el Espíritu. La misma escena se repitió cuando lo hice hacia la asamblea. Observé, atonito, como una a una caían como efecto dominó, quedando únicamente dos personas de pié, yo y el brujo. El de un lado de la asamblea y yo de el frente.
El brujo, asombrado por lo que estaba sucediendo, no paraba de mirarme fijamente. Decidí descender del palco y caminar en dirección a él. A cada paso que daba, sentía mas y mas la presencia de Dios. Cuanto mas me aproximaba al brujo, mas el temía y balbuceaba en lenguas diabólicas palabras dirigidas a mi. Cuando llegué ante el brujo, comenzó a gritar contra mi y, en voz fuerte ordené: “Callate, en nombre de Jesús!”. Al mencionar el nombre de Jesús, el brujo también calló al suelo, en descanso en el Espíritu.
En ese momento, me llené de temor, pues era el unico de pié en ese lugar. Todos estaban bajo la profunde presencia de Dios. Comencé a escuchar un llanto. Percibí que era el brujo que derramaba lagrimas y que intentaba levantarse.
Luego, con arrepentimiento, temor y timidez, comenzó a quitarse, uno a uno los collares que estaban en su cuello. Los rompía y los tiraba al suelo. Al terminar, el se agarro de mis piernas y me pidió perdón. Le dije que debería pedir perdon a Dios y no a mi. Le pregunté si quería entregar su vida a Cristo.
Hermano, aquel hombre que había llegado ahí, enviado por la organizacion de brujos de los hermanos Brian, luego de su testimonio de ese dia, entregó su vida al Señor.

GLORIA A DIOS.

En este momento, Señor, quiero presentarte toda situación que no tiene explicación cientifica o que no puede comprenderse con la logica humana.
Tu, que todo lo sabes, que todo conoces, te pido que obres sobre la persona que lee esto en este momento, desatando toda atadura espiritual y toda cadena de maldición.
Todo lo que no es tuyo, Jesús, retíralo.
Opera Señor la vida de aquella persona, libérala, sánala en el nombre de Jesús. AMEN”

Advertisement

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.