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Muchas veces nos sorprendemos diciendo “esta sociedad se está perdiendo”, ¿Qué vamos a hacer con tanto delincuente, homosexual, alcohólico, depresión etc?, y nos damos cuenta que hay temas de los cuales nos cuesta hablar, sobretodo de uno tan de moda “la sexualidad”.
Fernando y Carolina
Por Carolina Arancibia y Fernando Sánchez, matrimonio. Representantes juveniles de la Región Sur.
Partamos desde un principio, la definición de ídolo dice que, se refiere a algo intocable, algo que está por sobre nuestra naturaleza, ante quien uno se rinde, permitimos todo y aprobamos, pues está sobre nosotros. El sexo se nos ha convertido en un ídolo. Se ha vuelto un tema a no tocar en grupos, en homilías, en enseñanzas, probablemente también ha dejado de ser un tema en oraciones comunitarias y personales. Esto probablemente porque cada uno vive conflictos al respecto, de situaciones personales o de personas muy cercanas que nos hacen dudar, que nos hacen decir “no puedo referirme al tema”. Y todo aquello que NO SE PONE FRENTE AL SEÑOR, que es LUZ, queda en tinieblas.
La relación sexual fue creada y concebida por Dios para que, junto con El, seamos CO-CREADORES. Ni mas ni menos, nada más sublime, solo la eucaristía supera (a juicio personal) el gran, inmenso, generoso regalo de Dios de ser, junto con El, Co-creador. Él es el creador por excelencia. El hombre crea objetos y nada más. Pero le concede compartir este don divino único de dar vida al hombre, de de traer un nuevo hijo, nueva creación, con El. Y esto, no olvidemos, es a través de una relación sexual, entre un hombre y una mujer que se aman. Por lo tanto, la relación sexual ES DE DIOS y es de lo más hermoso que hemos de recibir, el misterio de ser co-creadores. 
Sin embargo, el mundo y Satanás nos hacen creer, y nos tienen casi convencidos, de que las relaciones sexuales son una “cochinada”, son manipulables y desechables, que son solo para placer, no son para co-crear, que el milagro de la vida está en nuestras manos por tanto podemos producir o inhibir hormonas a nuestro antojo, decidiendo quien puede o no vivir.
¡¡¡Y qué error!!! Nos hemos dejado llevar por modas, ambigüedades, egoísmos. Sobre todo ese egoísmo disfrazado de “desarrollo personal” en donde buscamos nuestra propia conveniencia, nuestro placer, justificando en el sentir (hoy siento, mañana no), usando por momentos a quien está a nuestro lado pero que no implique a futuro que tenga que renunciar a mi profesión, mis planes, mis metas personales, sino no sirve.
Esto nos pone justo en la vereda de en frente de la de Jesús y su sueño para nosotros. Sueño que para nadie es desconocido pues, el sueño de amor, el sueño de familia de Dios para nosotros es lo que El concretó hace 2000 años atrás, donde Dios Padre unió a dos personas jóvenes, quizás se podría decir hoy con ínfima experiencia, pero con características y convicciones claras, ambos cumplían y vivían lo mas importante, amar a Dios por sobre todas las cosas y amar al prójimo como a si mismos. Esto, por añadidura y como fruto del Espíritu, involucra un fuerte sentido de responsabilidad y de compromiso, pues quien ama a Dios, se compromete con El, Dios conmueve su corazón y no queda indiferente.
Entonces, siendo concretos, hoy deberíamos preguntarnos, ¿qué necesidad tenía Dios Padre de que Jesús tuviese un padre en la tierra si fue concebido por el Espíritu Santo y El mismo es su Padre? ¿Era necesario el rol de José? Si María fue y es la más grande de las mujeres, ¿acaso no podía criar sola a su hijo Jesús?
Quizás aquí se comienzan a responder muchas de las preguntas actuales sobre sexualidad, conducta sexual, roles sexual y de género, etcétera, que hoy están muy vigentes.
SAGRADA FAMILIA: IMAGEN DEL AMOR DE DIOS
Primero que nada quiero hacer una salvedad y para que no se de a malos entendidos. Básicamente esta es una enseñanza sobre lo que debemos aspirar y luchar como cristianos que es una familia en plenitud, me refiero a la plenitud de sus integrantes como un papá, una mamá y sus hijos así como la Sagrada Familia (Jesús, María y José) pero esto no quita meritos, respeto, admiración y reconocimiento a cuantas familias, mamitas o papitos, tíos o abuelos que con mucho amor y esfuerzo han luchado sacando a sus familias y niños adelante. Solo Dios sabe cuanto amor hubo y hay en tantos corazones que han dado todo por amar y que sus niños no sientan ninguna necesidad y carencia y por ellos bendigo también al Señor porque les ha dado un corazón fuerte, generoso y valiente.
Esta enseñanza esta dirigida especialmente a nosotros los jóvenes, sobre todo para que dejemos los temores atrás, los temores que hemos adquirido quizás con los malos resultados de la relación de nuestros padres. Dice la palabra de Dios que el Amor hecha afuera al Temor y Dios quiera, este sea un estimulo para creer nuevamente en el Sagrado Sacramento del Matrimonio. Todo esta dado para que los matrimonios fracasen y nadie dice que es fácil, pero veremos las dificultades que también vivieron José y María para mantenerse juntos y darle una hermosa niñez a nuestro Salvador Jesús. Todo lo Podemos en Cristo que nos Fortalece.
José es quizás un personaje poco explotado de la Biblia, pues se habla muchísimo de nuestra madre María de la que reconocemos infinidad de gracias pero pocas del Padre Terrenal de nuestro amado Jesús y que, según la palabra, esta lleno también de Gracias y nos ayudara ahora a identificar nuestro rol de hombres de una familia.
Según Mateo 1,19 en adelante, después de saber José que Maria estaba embarazada y no era de él, dice mas o menos así: “José, su esposo, pensó en despedirla, pero como era un hombre BUENO, quiso actuar discretamente para no difamarla”. Primera gran característica de José, era bueno. Fíjese que José no pensó en él primero, sino que pensó en Maria y que su acto siguiente podría costarle la reputación a una mujer. Quizás un hombre de estos tiempos, lo primero que piensa en una situación así es desintegrar a su pareja, siendo el primero en ponerle un mal calificativo y haciéndose pasar por víctima. Quizás un hombre de hoy se borra del mapa con tal de que no le digan “gorreado” o que se yo. Sin embargo, José es un hombre Bueno, fue discreto y asumió según el compromiso que tenía desde antes, no fue apresurado sino que supo esperar a que la situación decantara.
“Así lo tenía planeado, cuando el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.» Todo esto sucedió para que se cumpliese el oráculo del Señor por medio del profeta:
Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo,
y le pondrán por nombre Emmanuel,
que traducido significa: «Dios con nosotros.»”
José, después de todo esto, tuvo este sueño en donde el Ángel del Señor le da instrucciones y que este buen hombre las cumple, mostrando otra virtud de José, la Obediencia. Cuando José en este momento asume ser obediente, no crea usted que fue cosa muy fácil. Probablemente José tenia sueños al igual que usted y yo, quizás el quería desarrollarse profesionalmente en su arte, la carpintería, quizás el quería recorrer el mundo, quizás el quería un camello del año (haciendo el paralelo con el auto del año) o quizás había pensado en otra cosa para él, pero el fue obediente. Cuando él decide hacerse cargo de ese bebe por amor a Dios y al mismo niño, el renuncia a si mismo, él deja de ser el centro de su propia vida, el deja de proyectarse en si mismo y ahora el centro de su vida, todo lo que hará en adelante es su mujer y su hijo. Cuanto necesitamos nosotros amados hermanos aprender de José. Cuanto necesitamos ser obedientes, renunciar a nosotros mismos, a nuestros anhelos, a lo que teníamos estructurado, de buscar nuestro bienestar en vez de mi bienestar.
He aquí a José, el padre de Jesús, que Dios mismo estimó necesario para su Hijo. Si el mismísimo Jesús necesito un padre, cuanto mas necesitan un padre nuestros niños. Vuelvo al comentario del comienzo, probablemente tú no tuviste un padre terrenal o no estuvo presente, pero tus hijos te necesitan o te necesitaran.
Luego de este pasaje viene la huida de la Sagrada Familia a Egipto porque estaban dando muerte a todos los niños en Israel. Con esto el Señor nos muestra que un padre también es el Protector y el Sustento de la Familia. José en este episodio y toda su vida se preocupa que nada les falte a su mujer y a su hijo y los protege de la muerte. Había quienes querían darle muerte a su Hijo, pero el supo llevarlos a buen lugar, seguro y lejos de la muerte. Quizás hoy a nuestros hijos también los persigue la muerte, en el alcohol, en la droga, en el sexo mal vivido, la violencia en las calles, la depresión, tantas persecuciones y el Señor nos dice que un padre es necesario en el rescate de la muerte de sus hijos así como José defendió la vida de su hijo Jesús. 
Otro detalle que no es menor de José es que Jesús aprendió el arte que su Padre le enseño. Jesús es carpintero no porque se le ocurrió. El es carpintero porque su Padre José le enseño, le dedico tiempo, le tuvo paciencia, lo llevo a su taller, le convido sus herramientas, en fin, el trabajo de José lo unió con su hijo. ¿Hoy nuestros trabajos nos unen con nuestros niños?
La tarea de los padres es ser reflejo del amor de Dios. El mundo necesita Padres de Familia, el Mundo necesita muchos José y María que entreguen a Jesús por amor a él sus sueños y anhelos con el fin de ser fieles a la voluntad de Dios. La sexualidad es hermosa, nosotros en nuestra pequeña humanidad la limitamos a simples definiciones que nos hacen verla como algo secreto, prohibido y escondido y muchas veces inconversable. Pero es hermosa a verla a través de los ojos de Jesús, como obra de nuestro Padre Celestial con el fin de ser Co-Creadores suyos, con el fin de que sigamos el ejemplo de la familia de Nazareth cuyo centro y eje central es Cristo Jesús, roca que nos sostiene.
“Ningún hombre y ninguna mujer, por sí solos y sólo con sus propias fuerzas, pueden dar adecuadamente a los hijos el amor y el sentido de la vida. Para poder decir a alguien: «tu vida es buena, aunque no conozca tu futuro», se necesitan una autoridad y una credibilidad superiores, que el individuo no puede darse por sí solo. El cristiano sabe que esta autoridad es conferida a esa familia más amplia que Dios, a través de su Hijo, Jesucristo, y del don del Espíritu Santo, ha creado en la historia de los hombres, es decir, a la Iglesia. Reconoce la acción de ese amor eterno e indestructible que asegura a la vida de cada uno de nosotros un sentido permanente, aunque no conozcamos el futuro. Por este motivo, la edificación de cada una de las familias cristianas se enmarca en el contexto de la gran familia de la Iglesia, que la apoya y la acompaña, y garantiza que hay un sentido y que en su futuro se dará el «sí» del Creador”. ( Discurso que dirigió el Papa Benedicto XVI en la Basílica de San Juan de Letrán para presidir la apertura del Congreso Eclesial de la Diócesis de Roma sobre «Familia y comunidad cristiana: formación de la persona y transmisión de la fe» (2005).
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